Había una vez viviendo en una montaña, un mago que pasaba sus días haciendo hechizos y pócimas, le gustaba mucho hacer pócimas, leer sobre hechizos e investigar sobre ingredientes; sin embargo, aquel mago estaba muy solo, pues cerca de su casa no habían magos como el, lo que si había era una aldea llena de formas muy peculiares; por más que el mago había intentado acercarse a ellas para convivir, no había logrado hacer amistad con algunas de ellas; pues cuando les hablaba ella simplemente lo ignoraban, cuando se acercaba ellas siempre guardaban distancia y si las visitaba llevándoles algún regalo, ellas no lo recibían.
El pobre mago se
sentía muy solo, y un día cansado de hacer pócimas, se fue al bosque solo a
caminar; cuando llego al bosque se sentó y pensó: ¿Qué hay de mal en mí, que
nadie quiere conmigo convivir?
Entonces el mago pensó
y si creo amigos, con mi magia y mis pócimas tal vez lo pueda hacer, entonces
cogió ramas del suelo y cuando no hubo más ramas, un pequeño tronco; y se
dirigió a su taller.
Una vez en el taller
fue formando formas parecidas a sus vecinas, vio los palitos y pensó crearé
cinco amigos y usaré tres palitos en cada uno, creo que si completaré con lo
que en el bosque junte.
Entonces procedió a crear la primera forma, inclinó dos palitos, uno contra otro y el tercero lo acostó en medio de ellas.
Después empezó a formar la segunda, puso un palito parado y dos acostados, uno arriba y otro abajo, la observó y la observó y pensó creo que usaré un palito más, uno chiquitito pues traje muchos del bosque y tomo otro palito y lo puso acostado justo en medio de los otros dos palitos que también estaban acostados.
Siguió con la tercera, puso un palito parado y dos palitos acostados, uno arriba y otro abajo como en la anterior y se dijo: -Creo que esta forma ya la hice –la miro y la miro y entonces la reacomodo puso el palito parado en medio de los dos palitos acostados. Y se dijo así mismo -¡Listo!Cuando llego a la
cuarta forma no encontró más palitos, pero le quedaba el tronco hueco que había
recogido previamente en el bosque y así tal cual lo dejo.
Una vez terminado las cuatro formas se sentó y pensó… yo quería cinco amigas; no, solo cuatro; que decepción y cuando se paró de su mesa rumbo a la cocina observo que al entrar se le habían caído dos palitos y una vaina, los recogió y los acomodo, puso dos palitos parados y la vaina abajo formando una unión.
-¡Listo! Ya tengo a
mis cinco amigos. -exclamó el mago
Se dirigió hacía la
cocina y empezó a preparar una pócima mágica, mezclo resina de los arboles para
pegar los palitos unos con otros, después vertió pelos de conejo para darle la
habilidad de brincar al lugar que desearán y no sabía que más poner y entre sus
tantos ingredientes tomo aliento de pájaro, pensó entre sí –para algo ha de
servir.
Lista la poción y
acomodadas las formas vertió la pócima sobre ellas, entonces, las observo y no
pasó nada, por lo que decidió esperar, sentado en un sillón tomo un libro y al
poco tiempo se quedó dormido.
Cuando de pronto empezó a sentir un aire leve que lo despertó, cuando abrió los ojos decidido cerrar la ventana, lo primero que vio fue la primer forma que creo, eran los dos palitos inclinados con el palito atravesado y se asusto por lo que gritó: -aaaaa.
Al incorporarse vio
la forma con el palito parado y los tres palitos acostados y rascándose la
cabeza dijo: -eeeee.
Luego la forma con el
palito parado y los dos palitos arriba y abajo caen de la mesa, y el mago
exclamo: -iiiii –afortunadamente cayeron arriba de una almohada y no les
paso nada.
Abajo, en el suelo, ya
estaba el tronco redondo y hueco, cuando el mago lo vio moverse y sin extremidades
dijo: -ooooo.
Pronto el mago busco
la forma casi ovalada, aquella que había hecho con los palitos que había
perdido y la vaina; estaba en la ventana, parecía que observaba las palomas; el
mago quiso imitar el sonido de las palomas y de su boca salió un uuuuu.
Después de un rato de observar las formas como se movían, decidió nombrarlas como A, E, I, O y U, según el sonido que anteriormente le habían hecho pronunciar.
Y entonces pensó en nombrarlas
a todas vocales, en referencia a la palabra que significa voz, en su idioma que
era el latín.
Desde ese día el mago
fue muy feliz con sus amigas las vocales que todo hacían con él.
Y este cuento no ha
terminado.
Por Diana Arredondo
Recomendaciones para leer el cuento: hacer con cartón formas, asemejando los palitos, la vaina y el tronco que el mago recogió del bosque; cuando estemos leyendo la parte donde el mago forma las letras, irlas formando y usar pegamento para unirlas. después ir ejemplificando la historia.









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