¡Hola! Mi nombre es Ti, soy una abeja muy feliz, pero a veces por ser tan feliz me puedo meter en problemas, y es que les platico…
Entre más feliz soy,
más muevo mis alitas y entre más muevo las alitas el sonido que producen es más
alto y el gran problema es que me levanto todas las mañanas muy temprano a
recolectar miel de las flores, y entre más feliz me pongo puedo despertar a
todos en el bosque, me han dicho mis vecinos, los grillos, las catarinas, las
mariposas que me escuchan cuando estoy recolectando el polen de las flores y la
cigarra se quejó con la jueza auxiliar del bosque, ha dicho que tiene que
dormir en la mañana para poder por la tarde empezar a cantar y que mi ruido no la ha
dejado descansar.
Mientras la abejita
hablaba sola sentada sobre una flor, un armadillo que estaba a un lado jugando
la escucho y le dijo, a mi si me gusta el zumbido que haces, me ayuda a
relajarme y una mosca que estaba cerca dijo, habla por ti, pues su ruido es tan
alto que me aturde mis oídos, y en eso un conejo contesta claro que no, a mi me
ayuda a descansar y una araña cerca escuchando la conversación dice: yo no
puedo concentrarme con ese ruido, por muy armónico que sea es muy alto.
Entonces un zorrito
dijo -a los animales más grandes que tu nos parece un sonido muy relajante,
mientras que a los de tu tamaño encuentran el sonido que producen tus alitas
estruendoso.
Un gusanito dice, -es
porque nuestros oídos son pequeñitos, mientras que los de ustedes son más
grandes.
No estoy seguro dijo
el conejito, preguntemos a mi amigo ratoncito, y entonces fueron hasta un
pastizal más retirado y preguntaron, querido ratoncito acaso nunca te ha
molestado el ruido que produce Ti por las mañanas y conforme pasan las mañanas
cuando se intensifica este sonido.
A lo que el ratoncito
contesto: -Nunca antes lo había escuchado, sin embargo, ahora que lo escucho y
si esa es su intensidad no me molesta en lo más mínimo, no obstante, lo
encuentro armonioso.
En ese momento Ti, sintió un alivio y una felicidad en su corazón y sus alitas se empezaron a mover muy rápido hacía la derecha y el sonido se intensificó, el ratoncito sonrió y empezó a disfrutar el sonido que se producía con tal acción.
A su derecha, los animales pequeños como los grillos, los caracoles y las mariposas taparon sus oídos y su cara cambio a desagrado; mientras que los animales grandes hicieron una mueca de agrado y concentración para poder apreciar tal pieza.
Del lado izquierda de la abejita todo fue diferente, los ratones se mostraban concentrados intentando disfrutar la pieza, los pequeños en verdad que la estaban disfrutando y los grandes se picaban sus orejas intentando limpiarlas para poder percibir algún sonido.
Entonces dice el zorrito, porque solo produces sonido a tu derecha tienes alguna preferencia por alguien de los presentes a tu derecha, a lo que Ti respondió, claro que no, solo que el sonido se mueve por si solo hacía la derecha, también mis alitas, es una fuerza que no puedo explicar.
Entonces dijo el ratón, -a mi también me pasa, a veces mi cuerpo siente una fuerza que me mueve solo,- a lo que el caracol y el conejo exclamaron -¡A mi también!
El sabio
mapache que también estaba presente, contestó, -se llama viento, es una fuerza de aire que va en una dirección
y te va arrastrando, imagino que también arrastra al sonido que tus alitas
producen Ti, pero el ruido se va desapareciendo poco a poco, de modo que los
animales más pequeños y más cerca pueden escucharlo con más intensidad y entre
más lejano y más grande sean, ese ruido se va atenuando hasta no quedar nada de
él.-
Cuando hubo terminado
el sabio mapache de hablar, Ti comentó -y cuando el ruido se va atenuando
empieza el silencio a aparecer, este va viajando con el viento y apagando poco a poco al ruido.-
-Wow Ti, después de
escucharte con el viento me doy cuenta que si me gusta tu zumbido, -dice el
señor caracol. -¡A mi también! -dice la Catarina -¡Y a mi! -dice la mariposa; entonces
a los pequeños compañeritos a su derecha se cambiaron a la izquierda y empezaron a disfrutar el sonido de las alitas de Ti.
Ese fue un gran día, pues Ti descubrió que sus alitas suenan muy bonito y que cuando a alguien no le gustan no es por sus alitas sino más bien es porque algunos animalitos no pueden apreciarlas.
Y colorín colorado, este cuento se ha acabado.
El fin.
Por Diana Arredondo
Glosario
Sonido: es una vibración que viaja a través del aire y que se puede percibir por medio de los oídos.
Ruido: es un sonido desordenado, poco agradable.
Silencio: es la ausencia de sonido.
Ejercicio: poner una música muy bajito e irse moviendo en línea recta y marcar hasta donde la pudieron escuchar, hacer el ejercicio de ambos lados.
Recomendaciones para leer el cuento: con peluches personifiquen cada animalito del bosque, incluso les pueden cambiar los nombres a los que tengan disponibles, como plus pongan mucho énfasis en la parte donde Ti mueve sus alitas hacia la derecha para que les quede bien entendido como viaja el sonido.
Este cuento también puede ser una lección para aprender que habrán personas que no disfruten de nuestra presencia, mientras que habrán otras que si y que nada tiene que ver con nosotros, más bien a sus circunstancias.






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