Sucedió en una dimensión mágica, llena de robots y ciudades muy distintas a las que conocemos, todas regidas por elementos mecánicos como tuercas, tornillos y otros artículos de metal de uso común para los ciudadanos de aquel mundo.
En esta ciudad el
orden era muy importante, como todo era mecánico, no sugería ningún esfuerzo
extraordinario para cualquier ciudadano; tanto así era, que jamás habían visto
algún artículo que no ocupará su lugar.
Siempre había un
lugar asignado para cada cosa, incluso cuando surgía algo nuevo, antes de
nombrarlo lo clasificaban y ordenaban.
Había un lema que
todo mundo conocía como tres erres, y decía así: reducir, reutilizar y
reciclar; y siempre pero siempre llevaba ese orden.
Puesto que no había otra manera de vivir y era lo único que conocían la ciudad siempre estaba ordenada.
Hasta que un día, en un experimento del laboratorio trajeron de otra dimensión a un ser muy extraño, este era de estatura corta, pues a diferencia de los robot que vivían ahí, que andaban en dos piernas, este ser andaba en cuatro patas, tenía unas orejas largas que le ayudaban a escuchar desde distancias muy largas y siempre andaba con la lengua de fuera.
Este ser había nacido sin sentido común, no hacía nada de lo que para un robot era normal o natural; cuando comía regaba la comida por todos lados y terminaba y no hacía ningún intento por limpiar; lo llamaron rix.
Si rix salía corriendo, no le importaba por donde pisaba y si sus pies caían en un lugar donde se pegaba algún residuo a sus patas ya sea lodoso o pegajoso o cualquier otro, no hacía nada por limpiarse antes de entrar a cualquier otra superficie; era todo un caos y por donde pasaba la ciudad se veía muy diferente de cómo era. Y ni que decir de las tres erres que todos por sentido común practicaban, eso era algo prácticamente imposible para este ser.
Un día después de investigarlo tanto los robots investigadores de aquella ciudad al vivir siempre intrigados por el comportamiento de este ser, pensaron en visitar la dimensión de dónde provenía, para investigar si él era un caso aislado, o todos los seres eran iguales, por lo que después de muchos intentos pudieron trasladarse hacía aquel lugar.
Al llegar lo
primero que observaron era un lugar muy rústico, completamente diferente a su
dimensión, sin embargo, era igual de ordenada y en efecto las tres erres
estaban presentes; se toparon primero con unos animalitos diminutos que iban en
filas y llevaban en sus lomos lo que necesitaban para pasar temporadas de
climas adversos, todas iban en orden entrando a su casa, llevando solamente lo
que iban a necesitar; después vieron volar a unos seres iguales de diminutos, solo
tomando lo que necesitaban de las flores y llevándolos a sus casas, produciendo
de su propio cuerpo lo que necesitaban para construir sus hogares, todos con un
rol muy respetado y cada utilizando los recursos a su alrededor sin
derrocharlos, cuando los estaban observando vieron a un ser muy parecido a
ellos, los robots tomando sus recursos sin más y llevándolos consigo, aquellos
seres aunque tristes porque sus reservas se las habían llevado, al día
siguiente volvieron a la misma rutina.
Pero los robots
vieron que a lo lejos los que se habían llevado las reservas de comida de los
pequeños voladores iban acompañados de un amigo muy parecido a rix, así que
decidieron ir tras de ellos para observarlos.
Solo les vasto un día para entender el comportamiento de su amigo rix.
La comida que le
quitaron a los pequeños voladores la nombraban miel y consumían más de lo que
sus cuerpos necesitaban, y sin precaución la desperdiciaban tirándola al suelo,
después utilizaban herramientas para limpiarla, estas herramientas cuando ya no
parecían nuevas las ponían en un contenedor que iba a dar a una montaña de muy
mal olor que contenía todos los utensilios que habían usado un par de veces.
Que extraño era
para los robots, porque las herramientas que ellos utilizaban siempre las
reparaban y si ya no las necesitaban, usaban sus componentes para construir
otras herramientas que si iban a utilizar.
Cuando vieron todo
eso los robots regresaron a su dimensión muy asombrados por la forma tan extraña
en que vivían esos seres a los que llamaron humanos y pensaron en los pobres
vecinos que se veían afectados por esas acciones, así que idearon un plan para
poder educarlos, lo que se les ocurrió fue educar a rix es sus prácticas y
devolverlo a su dimensión.
Cuando rix estaba
listo, le hicieron muchas pruebas y se asombraron de lo bien que había aprendido
todo, el sabían donde estaban las cosas y una vez que las terminaba de usar las
regresaba a su lugar, además solo comía lo que su cuerpo le pedía, cuando usaba
algo que no estaba en buen estado lo trataba de limpiar hasta que le dejaba de
ser útil lo usaba para jugar.
En verdad le
habían enseñado las tres erres: reducir, reutilizar y reciclar. Cuando lo
despidieron los robots se pusieron muy tristes pues no sabían cuando volverían
a ver a su amigo; sin embargo, sabían que rix con las costumbres que le habían
enseñado iba a mejorar la vida de muchos y que esas costumbres se iban a
ampliar como un círculo cada vez más grande; primero con los seres alrededor de
rix, y después con los seres alrededor de ellos, haciéndose cada día el círculo
más y más grande.
Y colorín colorado, este cuento se ha acabado.
El fin.
Por Diana Arredondo
Glosario
3R: regla básica y práctica para cuidar el medio ambiente. Sus objetivos principales son disminuir el volumen de basura generada y fomentar un consumo responsable.
Reducir: disminuir la cantidad de productos y energía que consumimos. Implica comprar solo lo necesario y evitar empaques excesivos para generar menos residuos desde el origen.
Reutilizar: darle el mayor uso posible a las cosas antes de desecharlas. Esto incluye reparar objetos, donarlos o darles un nuevo uso creativo (por ejemplo, usar frascos de vidrio para almacenar) en lugar de tirarlos.
Reciclar: someter los materiales desechados (como plástico, papel o vidrio) a procesos físicos o químicos para convertirlos en nuevos productos.
Actividades: cada época presenta diferentes desafíos, y a veces junto con nuestro hijos vamos aprendiendo a enfrentarlos, uno de esos desafíos que estamos viviendo en la actualidad es el sobre consumismo, muchas familias no estamos educadas para enfrentarlo de la manera más efectiva posible para tener una mejor calidad de vida. Una buena práctica para educarnos como familia y enfrentar a este sobre consumismo; sería, antes de tirar, comprar o aceptar algo, pregúntense si se puede reducir, reutilizar o reciclar; también pueden hacer rituales periódicamente donde en una parte de la casa, tal vez la que más lo necesite depurar objetos se vaya implementando esta metodología.



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