Sucedió un jueves de junio o tal vez julio que el duende y una forma que parecía un ganchito con un palito arriba estaban jugando al ajedrez.
Mientras jugaban el duende se jactaba de lo buen jugador que
era, justo en ese momento, la forma puso el caballo cual jinete cerca del rey e
hizo jaque mate; el duende preocupado porque ya iba a perder, pensó en distraer
a la forma; y cuando ambos voltearon hacía el jardín, al regresar mirada a la
jugada, el caballo de la forma había desaparecido.
Aquella jugada sospechosa puso a todos a pensar y decidieron
al duende enjuiciar, el juez era una forma que estaba de jeta, mientras
escuchaba bebía de un jarrón jugo de jamaica y comía un lonche de jamón con
jalapeño y jitomate.
El jurado eran la B, la D y la F, una vez hecho el juramento, escuchaban atentos tal cual sucedieron los hechos, pero algo muy extraño pasaba, pues durante el juego ambas partes coincidían en los hechos, pero cuando ambos voltearon hacía el jardín vieron cosas completamente diferentes.
Por su parte el duende vio a un jilguero joven la jacaranda
jalonear, pero la forma lo que vio eran jazmines y jaras junto a un jabalí
jaspeado dentro de una jaula; a juzgar por ambas versiones, la de la forma era
tan insólita, pues nadie había visto a un jabalí enjaulado, tampoco una planta
de jazmín y jaras juntas, por lo que decidieron todos ir a observar el lugar de
los hecho, y cual es su sorpresa que en efecto había algo parecido a un jabalí
jaspeado dentro de una jaula, parecía más bien un portal.
El duende y sus amigas entraron y lo que encontraron fue una
jungla, parecía de la era jurásica, pues habían dinosaurios, pero también habían
jirafas con jorobas, jaguares y jaibas gigantes, estas últimas comiendo jícama;
después de mirar detalladamente divisaron un jacal y al entrar en su interior
solo había en el centro un jarro y las paredes estaban llenas de jeroglíficos; todo
en ese lugar era tan extraño pues nuestro amigos jamás habían visto algo igual.
Cuando todo parecía muy extraño, sucedió algo mucho más extraño, entro un humano, corriendo y jadeando, nada extrañado de nuestros tan peculiares amigos y empezó a hablar:
-Bienvenidos mis estimados, mi nombre es Juan Juárez, de ahora en adelante yo seré su jefe, no se preocupen pues su jornada será muy corta, que será durante el jaripeo de jabalís, su trabajo consistirá en jalar las jaulas para que inicien la carrera y su paga será con piedras de jade y otras joyas.
Aquel humano si que era jocoso, pensaban nuestros amigos, más
no entendían como habían llegado ahí.
Cuando estaba empezando la carrera observaron que los jabalís
estaban alineados por jerarquías, desde los más viejos a los más jóvenes; el
lado derecho se veía muy juvenil e inexperto, mientras que el lado izquierdo
estaba lleno de jinetes hábiles.
El duende que estaba del lado derecho se distrajo mirando asombrado
cuantas cosas extrañas había en ese mundo, cuando de pronto un joven jinete con
su jabalí salió de un jalón y al pobre duende lo piso y esto un gran
juanete le ocasionó, por lo que le tuvieron que lavar con jabón, ponerle una
inyección con una jeringa, y darle jarabe de jengibre para el dolor.
Cuando entro nada entendió, pero un caballo de juguete le gusto,
así que lo tomo y a su casa regreso; el humano apenado, el caballo de ajedrez
les entrego y les juro que nunca más los iba a molestar.
Al regresar a su portal y una vez en el juicio, todos quedaron
de acuerdo que no había justicia que perseguir, pues no quisieron juzgar y decidieron justificar a aquel jocoso humano, lleno de juventud.
Y desde ese día cada vez que es duende veía a la forma que
jugaba ajedrez pensaba en que era jovial también y decidió usar la primer
sílaba de ambas palabras para nombrarla jota.
Y colorín colorado, este cuento no ha acabado.
Continuará...
Por Diana Arredondo
Recomendaciones para leer el cuento: en un cartón dibujar y recortar la letra "J", juntar en el parque palitos y acomodarlos en el cartón para darle forma, usarla junto con otras formas de letras que tengas a la mano; incluye los otros cartones de las otras letras y monitos para contar el cuento.
Cuando toque leer una palabra que empiece con la letra "J", hacer énfasis en el sonido, para que el niño lo asocie con la letra.



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