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miércoles, 15 de julio de 2026

El juicio entre la jovial Jota y el duende

Este cuento es la continuación del cuento: "La fantástica comida de la F" que lo puedes encontrar en este blog.

Sucedió un jueves de junio o tal vez julio que el duende y una forma que parecía un ganchito con un palito arriba estaban jugando al ajedrez.

Mientras jugaban el duende se jactaba de lo buen jugador que era, justo en ese momento, la forma puso el caballo cual jinete cerca del rey e hizo jaque mate; el duende preocupado porque ya iba a perder, pensó en distraer a la forma; y cuando ambos voltearon hacía el jardín, al regresar mirada a la jugada, el caballo de la forma había desaparecido.

Aquella jugada sospechosa puso a todos a pensar y decidieron al duende enjuiciar, el juez era una forma que estaba de jeta, mientras escuchaba bebía de un jarrón jugo de jamaica y comía un lonche de jamón con jalapeño y jitomate.

El jurado eran la B, la D y la F, una vez hecho el juramento, escuchaban atentos tal cual sucedieron los hechos, pero algo muy extraño pasaba, pues durante el juego ambas partes coincidían en los hechos, pero cuando ambos voltearon hacía el jardín vieron cosas completamente diferentes.

Por su parte el duende vio a un jilguero joven la jacaranda jalonear, pero la forma lo que vio eran jazmines y jaras junto a un jabalí jaspeado dentro de una jaula; a juzgar por ambas versiones, la de la forma era tan insólita, pues nadie había visto a un jabalí enjaulado, tampoco una planta de jazmín y jaras juntas, por lo que decidieron todos ir a observar el lugar de los hecho, y cual es su sorpresa que en efecto había algo parecido a un jabalí jaspeado dentro de una jaula, parecía más bien un portal.


El duende y sus amigas entraron y lo que encontraron fue una jungla, parecía de la era jurásica, pues habían dinosaurios, pero también habían jirafas con jorobas, jaguares y jaibas gigantes, estas últimas comiendo jícama; después de mirar detalladamente divisaron un jacal y al entrar en su interior solo había en el centro un jarro y las paredes estaban llenas de jeroglíficos; todo en ese lugar era tan extraño pues nuestro amigos jamás habían visto algo igual.

Cuando todo parecía muy extraño, sucedió algo mucho más extraño, entro un humano, corriendo y jadeando, nada extrañado de nuestros tan peculiares amigos y empezó a hablar: 

-Bienvenidos mis estimados, mi nombre es Juan Juárez, de ahora en adelante yo seré su jefe, no se preocupen pues su jornada será muy corta, que será durante el jaripeo de jabalís, su trabajo consistirá en jalar las jaulas para que inicien la carrera y su paga será con piedras de jade y otras joyas.

Aquel humano si que era jocoso, pensaban nuestros amigos, más no entendían como habían llegado ahí.

Cuando estaba empezando la carrera observaron que los jabalís estaban alineados por jerarquías, desde los más viejos a los más jóvenes; el lado derecho se veía muy juvenil e inexperto, mientras que el lado izquierdo estaba lleno de jinetes hábiles.

El duende que estaba del lado derecho se distrajo mirando asombrado cuantas cosas extrañas había en ese mundo, cuando de pronto un joven jinete con su jabalí salió de un jalón y al pobre duende lo piso y esto un gran juanete le ocasionó, por lo que le tuvieron que lavar con jabón, ponerle una inyección con una jeringa, y darle jarabe de jengibre para el dolor.


El humano viendo todo lo que le paso, no le quedo más remedio que parar la jornada y despedir a sus amigos, los cuales antes de irse le preguntaron que es lo que había pasado y porque habían llegado ahí a lo que el les conto que necesitaba personal para sus carreras y como en aquel lugar casi no hay mano de obra fue a una aldea de magos a contratarlos, pero estos en su lugar le dijeron que entrará al portal y ahí podría encontrar los jornaleros que necesitaba.

Cuando entro nada entendió, pero un caballo de juguete le gusto, así que lo tomo y a su casa regreso; el humano apenado, el caballo de ajedrez les entrego y les juro que nunca más los iba a molestar.

Al regresar a su portal y una vez en el juicio, todos quedaron de acuerdo que no había justicia que perseguir, pues no quisieron juzgar y decidieron justificar a aquel jocoso humano, lleno de juventud.

Y desde ese día cada vez que es duende veía a la forma que jugaba ajedrez pensaba en que era jovial también y decidió usar la primer sílaba de ambas palabras para nombrarla jota.

Y colorín colorado, este cuento no ha acabado.

Continuará...

Por Diana Arredondo

Recomendaciones para leer el cuento: en un cartón dibujar y recortar la letra "J", juntar en el parque palitos y acomodarlos en el cartón para darle forma, usarla junto con otras formas de letras que tengas a la mano; incluye los otros cartones de las otras letras y monitos para contar el cuento.

Cuando toque leer una palabra que empiece con la letra "J", hacer énfasis en el sonido, para que el niño lo asocie con la letra.

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