Carrusel

Apoya La Hormiguita Akame

¿Te gustan mis cuentos?

Invítame un café

Conóceme

¡Hola! Soy la hormiguita Akame.

Conóceme

Último cuento publicado

Descubre la aventura más reciente.

Leer ahora

Las mágicas vocales

Conoce las letras y sus aventuras con el duende y el mago.

Leer ahora

miércoles, 22 de julio de 2026

Sucedió en un jardín de flores rojas y amarillas.

Había una vez un jardín, cuyo jardinero era muy creativo, se le ocurrió un día construirlo de manera que solo tuviera plantas que diera flores rojas y amarillas, y para que estuviera bien distribuido del mismo número de plantas que dieran los dos colores, entonces pensó pondré una de un color rojo, luego otra de un color amarillo y así sucesivamente.

Entonces procedió a formar la primera línea, una planta roja, luego una amarilla, luego roja, después amarilla; en total alcanzo a poner ocho plantas en la línea; en la siguiente línea puso una amarilla, luego una roja, amarilla, después roja, hasta llegar a ocho plantas; en total puso ocho líneas y en cada línea ocho plantas todas intercaladas.

Pronto empezaron a poblar el jardín insectos y aves de todo tipo; y también a establecerse formando sus casas y nidos; de entre todos ellos también llegaron las avispas y las abejas, cada una estableció su colmena en un extremo del jardín y como coincidencia, ambas tenían diez y seis miembros en su familia.

Es bien sabido que tanto a las abejas como a las avispas les encanta la miel de las flores, por lo que pronto hubo muchas discordias, porque ambas querían aprovechar la miel de la misma flor, debido a esto, y para vivir en armonía, se estableció un decreto de que solo podía estar un insecto por planta aprovechando su miel.

Sin embargo, este suceso ocasiono que ambas familias empezaran a tener discordias por ocupar el jardín; mientras que las abejas buscaban siempre levantarse muy temprano para aprovechar la miel antes que las avispas; las avispas esperaban entre varias a las abejas para desplazarlas de las plantas.

Fue tanta la discordia entre las avispas y las abejas por aprovechar la miel de las flores, que el cabildo del jardín integrado por los insectos y las aves representativos que ahí vivían, tuvieron que poner más reglas y vigilancia, para lograr que el jardín fuera un lugar de paz y armonía.

Pero, lograrlo no fue tan fácil, pues ambas familias se sentía algo resentidas por los hechos que se iban manifestando día con día.

Una peculiaridad con la que ambas familias coincidían era además del número de integrantes de cada una; ambas tenían un rey, ocho hermanitas pequeñitas y siete más grandes y hábiles.

Ambos reyes, aunque carecían de habilidades, eran unos estrategas; a los cuales sus súbditos seguían fielmente.

Cada rey tenía a su reina que era el miembro más hábil y fiel de todos los súbditos

Mientras que la reina solo acompañaba al rey; los otros seis súbditos super habilidosos siempre estaban peleando con los del reino contrario, demostrando su super fuerza y haciendo destrozos en el jardín, por lo que el cabildo tuvo que poner ciertas restricciones para ellos, mientras que a las reinas que no peleaban con nadie las eximieron de tales reglas.

Había tantos desafortunados encuentros, que el cabildo del jardín sugirió que las abejas y las avispas, solo podían desplazarse a la mitad del jardín cada una, y que si alguna se desplazaba a una planta que no le correspondía tendría que pagar una gran multa de miel a todos los integrantes del jardín que lo habitaban; por la irritabilidad que ocasionaban sus disputas.

Sin embargo, esta regla no funcionaba y no era del toda equitativa para ambos, pues a veces las condiciones para que las plantas dieran más miel no eran iguales de ambos lados; pues por cuestiones meteorológicas, habían lados del jardín con más flores que otros y eso ocasionaba más recelo entre ambas familias.

Por lo que el cabildo del jardín resolvió que solo los pequeños y la reina podían recolectar miel, mientras que los grandes los pusieran hacer otras actividades que no tuvieran que ver con la recolección.

Pero aún así, el conflicto no cedía… cansado el cabildo del jardín, de todo el tiempo estar lidiando con pleitos y problemas de distribución de la miel, pensaron en organizar a los miembros de tal familia por planta, así que a los más pleitistas que eran los más grandes, les pidieron que se colocaran en las primeras líneas de cada extremo del jardín, mientras que los más pequeños si podían estar adelante.

La reina, que nunca buscaba problemas y siempre acompañaba al rey, se podía colocar donde quisiera.

El rey abeja que tenía una gran visión, escogió colocarse justo en medio de la línea del que les correspondía en el jardín en una planta con flores rojas, por lo que la reina a la que le gustaba estar siempre cerca del rey, se colocó enseguida, en una planta que daba flores color amarillas.

El rey avispa, busco el lugar más apropiado de la línea que le había tocado y escogió también ir por en medio, pues así podía ver todos los movimientos de su contrincante, pero no enfrente, pues a el le encantaba la miel de las flores rojas también, por lo que, escogió una planta con ese color también; así que la reina avispa su fiel compañera se colocó en medio de la línea, pero en una planta con flores amarillas y a los lados los demás miembros de la familia.

Así que ambas familias quedaron distribuidas de esta manera: en la primer línea de ambos extremos del jardín los integrantes más fuertes y hábiles y justo en medio cada rey y cada reina; los reyes en las plantas con flores de color rojo y las reinas en las plantas con flores de color amarillo; en la siguiente línea de ambos extremos, los integrantes más pequeños.

Y así, por un tiempo, ambas familias pudieron convivir en armonía, hasta que un día….

Y colorín colorado, este cuento no ha terminado,

Continuará…

Por Diana Arredondo

Este cuento ha sido escrito y redactado para enseñar las reglas del ajedrez, por lo que para entenderlo mejor, puedes si lo deseas plantear el jardín como si fuera un tablero de ajedrez, puedes crearlo en un cartón, trazar 8 líneas, cada línea dividida en 8 cuadros, y en cartón también dibujar la familia de las avispas y de las abejas y pegarlas en tapitas de botes de refresco, y así ir contando la historia.

Si los niños aún no saben mucho de ajedrez y quieren jugar a cualquier juego inventado con el tablero y las piezas, está bien seguir el juego, probablemente así se pueden familiarizar con el tablero y los personajes, que es lo que se busca.

No hay comentarios.:

Publicar un comentario

Los más populares