Carrusel

Apoya La Hormiguita Akame

¿Te gustan mis cuentos?

Invítame un café

Conóceme

¡Hola! Soy la hormiguita Akame.

Conóceme

Último cuento publicado

Descubre la aventura más reciente.

Leer ahora

Las mágicas vocales

Conoce las letras y sus aventuras con el duende y el mago.

Leer ahora

sábado, 27 de junio de 2026

La fantástica comida de la F



Este cuento es la continuación del cuento: "La D y la doncella salvan al duende" que lo puedes encontrar en este blog.

Había una forma, la que era un palito parado, dos acostados una mediano y el de abajo más chico, al que le fascinaba cocinar, y con frecuencia salía a recolectar frutos, para fusionar sabores y comerlos.

Era muy exigente, todos tenías que ser frescos; fresas, frambuesas, flores comestibles, frijoles; sus especiales, de platillo fuerte los filetes y de postre los flanes, le quedaban formidables.

Conocía todas las técnicas de cocina; las de fuego: freír, flamear, fundir, y las de presentación: fraccionar, frotar, forrar; también ponía mucha atención a las texturas con las frágiles era muy delicado, pues para él era importante el resultado.

Lo único que a la forma frustraba, era lo que ensuciaba, pues el fregar los platos lo hacía flaquear ante la actividad y lo hacía fastidiado, frunciendo el ceño, no es que fuera flojo, es que en que aquella actividad fundamental no había flexibilidad y terminaba fatigado.

Un día, al duende a su casa invito y de comer le dio, aquel alimento puso al duende feliz y a la forma felicito, pues al comerla sintió que flotaba entre sabores fantásticos que le parecían familiares y fenomenales.

Entonces sucedió que el duende quiso algo celebrar, y a la forma le pidió un festín preparar, para festejar en la fuente de la aldea una figura famosa del futbol y la actuación.

Aquello a la forma no le gusto, pues pensó que podría fallar y su comida a nadie le iba a gustar, tal vez les iba a fastidiar o saber fatal, y ese iba a ser su final pues iba a fracasar.

Firme fue con el duende a renunciar, el duende pensó que era muy frágil; pero ánimos le dio, le dijo que fuera feroz, que no podía frenar el don que tenía, que dejará fluir su talento, y así no podría fallar, que aquel momento era favorable para mostrar sus habilidades, que tuviera fe que todo iba a saber bien.

Entonces la forma entro a su casa encendió el foco, fábrico platillos fabulosos, primero finos granos saco de un frasco y en pan los convirtió y pensó lo factible que era, pues los había hecho muy fácil, que felicidad sentía, pues su habilidad si era de fiar.

Mientras tanto en la filmoteca de la aldea presentaban una función de ficción en que la fauna interactuaba, había focas, flamencos y faisanes ¡Qué folclore! También había un filósofo con una flauta que la relataba debajo de un farol.

Todos tomaban fotos y el actor que era otro duende algo frívolo y con físico flaco firmaba autógrafos forzados, de pronto fingió que una flor vio y entre la multitud se quiso filtrar, su pierna flexiono y una piedra frágil piso, en falso cayo y su pie se fracturo.

Muy enojado el duende futbolista y actor a nuestro amigo una factura le dio de la federación por su febril actuación formalizando la finitud de su contrato y le aclaro que para serle franco en un futuro le entregaría un formulario de todos los requisitos que tenía que cumplir si quería que volviera a asistir a una función en la aldea de las consonantes.

De pronto los ánimos de la aldea decayeron, pero los meseros empezaron a entrar con comida deliciosa para disfrutar, las frutas en una funda hecha de una masa de hojaldre, eran la sensación de la noche, los filetes exquisitos daban fortaleza a los platillos, el flan se fragmentaba en pequeñas fibras de sabor.

Entonces la fiebre del festejo se reanimo, que hasta el duende futbolista y actor expreso una frase, que llegó al corazón: “Efe efe efeliz me voy por el festín de hoy, fue mucha felicidad y fantástica fusión entre la función y el festejo de hoy.”

Y después de ese día, el duende a su amiga que cocinaba fantástico, efe la llamo.

Y colorín colorado, este cuento no ha acabado.

Continuará...

Por Diana Arredondo

Recomendaciones para leer el cuento: en un cartón dibujar y recortar la letra "F", juntar en el parque palitos y acomodarlos en el cartón para darle forma, usarla junto con otras formas de letras que tengas a la mano; también pueden incluir monitos o peluches para simular a los duendes.

Cuando toque leer una palabra que empiece con la letra "f", hacer énfasis en el sonido, para que el niño lo asocie con la letra.

No hay comentarios.:

Publicar un comentario

Los más populares