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lunes, 8 de junio de 2026

La canasta de las frutas



Había un huerto que tenía toda clase de árboles y arbustos en él. En este huerto el anhelo más grande de cada planta era ver a su fruto convertido en nutriente.

Una vez que el fruto estaba listo, a veces se caía de la planta y otras lo arrancaban, pero siempre se iba en una canasta; ese era el último día que una planta podía ver a su hijo, hasta que tiempo después este fruto regresaba en un cuerpo humano conviviendo con otros frutos, todos convertidos en nutrientes.   


Cuando regresaban a visitar a sus padres, las plantas; estos les daban agua y mucho amor; a veces se quedaban dormidos debajo de ellos, otras platicaban, cosas sin sentido que no entendían; pero no importaba porque los tenían cerca y podían compartir todo el amor que tenían para ellos.

Sin embargo, la canasta que transportaba no era tan grande para todos los frutos que a diario daba la huerta; por lo que no todos ellos, podían viajar en ella.

Ninguno de los frutos que iban en la canasta se parecían entre sí, eran muy desiguales; pero algo que sobresalía de entre todos ellos, era que cuando chocaban con la luz eran muy diferentes, a este contraste le llamaban color.

Por lo que, sabían que si en la canasta ya había un color, entonces no iría otro fruto del mismo color.

Así que si una cebolla entraba en la canasta, esta gritaba: -¡Blanco!, -la coliflor ya no se sentía entusiasta, porque sabía que no entraría en la canasta.

Si el aguacate gritaba: ¡Negro!, -la berenjena decía: -no me alegro.

Cuando el plátano entraba gritaba -¡Amarillo! -los mangos ya no cabían, así de sencillo.

-¡Azul! -gritaba el arándano, aunque el maíz azul que ya estaba reventado desde temprano.

El tomate decía -¡Rojo! -y las fresas se ponían con enojo.

-¡Naranja!, -era la mandarina, y las naranjas esperaban otro día para entrar en la cocina.

Cuando el limón verde entraba, la pera esperaba.

-¡Rosa! -Decía la toronja, la frambuesa se ponía furiosa.

-¡Morado! –Era la zarzamora y la uva se habría quedado.

-¡Café! –Era la nuez, y el tamarindo aguardaba otra vez.

 Y así, cada día las plantas iban avisando quien iba entrando, sin embargo; habían otra información que les interesaba saber y esa era si iba a llover.

Por lo que cada mañana decían -¡Celeste! –que significaba el cielo despejado; o -¡Gris! – para decir que la lluvia podía venir.

Y colorín colorado este cuento, se ha acabado.

El fin.

Por Diana Arredondo

Glosario

Planta: son seres vivos que crecen en el suelo y que dan frutos.

Nutriente: es en lo que se convierte todo lo que comemos, para mantenernos saludables.

Fruto: es lo que da la planta cuando crece y que los humano comemos para ser saludables.

Color: es la manera en como percibimos la luz que se refleja en los objetos a través de los ojos.

Recomendaciones para leer el cuento: ten a la mano tarjetas con dibujos de las frutas, para que cuando vaya apareciendo alguna fruta el niño vaya observando su color y pueda indentificarlo mejor.

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